


Desde Saturno, más flores para vos..
Toda cura y solución se encuentra, en las radiografías que hablan sobre las entrañas de nuestras culturas. No more medicine.

(Narrado por Rodolfo Pacotilla, típico locutor de radio de hace mil años)

En su libro "Los mensajes del agua" nos explica que el agua aparte de ser un ser vivo, es tambien un receptor natural, por lo que se ve afectada con las vibraciones y frecuencias que le rodean, sobre todo las humanas.
Esto en particular me interesó, él dice que las personas no llevamos una vida sana por dos razones, o no tomamos agua o la que tomamos es de muy mala calidad. ¿A qué se refiere?
Hay ciertos experimentos que demuestran, que poniendo agua en un recipiente y colocandole anexo un letrero diciendo "alegria", tristeza o cualquier otro estado emocional, provoca que la consistencia, sabor y elementos propios del agua se transforman. Esto se debe a la energía que depositamos cada vez que vemos los letreros ya que estas palabras nos producen un recuerdo, despues un sentir y un estado emocional, mismo que sale de nosotros como energia y el agua lo absorbe como receptor.
Actualmente hay industrias de alimentos orgánicos que venden agua "sana", agua que desde su proceso de purificación lleva cuidados especiales y mensajes positivos, incluso las botellas o envases, traen leyendas de diferentes sentires o emociones como amor, serenidad, salud, paz, alegría, etc.. para cargar energéticamente de vibraciones positivas este receptor indispensable para la vida del ser humano.
Emoto dice: "la palabra humor, viene de humedad en latín" esto me dejó pensando en la filosofía que este predica "una persona sin agua, es una persona triste o amargada"... El agua es curativa.
Al final de leer sobre los descubrimientos asombrosos de este investigador, doctor y eminencia japonesa, me da todavía más un gusto tremendo ser piscis, orgulloso signo de agua.


No era época de lluvias, aquí en el bajío hacía frio, los noticiarios hablaban de los pronósticos, mas de cincuenta frentes fríos para este invierno que no terminaba de inciar.