sábado, 22 de enero de 2011

Eurocentrismo contagioso



principito...fragmento.

La visita al tercer planeta fue algo breve pero suficiente para entristecer al principito. Vivía en él un bebedor.

-¿Qué haces allí?-interrogó el bebedor, ubicado silenciosamente entre una vasta colección de botellas llenas y otras vacías.

-Bebo-contestó el habitante algo lúgubre.

-Por qué lo haces?-preguntó el principito.

-Para olvidar-contestó el bebedor.

-¿Qué es lo que tratas de olvidar?-inquirió penosamente el principito.

-Que me siento avergonzado-confesó el bebedor inclinando hacia abajo la cabeza.

-¿Avergonzado de qué?-intentó averiguar el principito con el propósito de ayudarle.

-¡Avergonzado de beber!-concluyó el bebedor quedando definitivamente sumido en el silencio.

El principito se alejaba perplejo. Volvió a repetirse durante el viaje que las personas grandes son muy pero muy extrañas.