miércoles, 26 de marzo de 2008

Parte I




Por dia han de venir unas cinco mil personas, decìa uno de los policias a cargo de vigilar el evento. Lo interroguè por media hora para evaluar cual era la mejor hora para entrar al museo, segùn èl, decìa que a las 11 de la mañana, que no se podìa tomar fotos adentro y que los horarios eran de ocho de la mañana a ocho de la noche.




Esa tarde habiamos llegado de la sierra de Puebla, Ilsa y yo. Ella Venezolana radicada en Mèxico, compañera de habitaciòn, de viajes y amiga de cajòn. Habìamos bajado al distrito para comprar baratijas y ver la tan afamada exposiciòn.




Ya eran cerca de las siete de la noche...

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