miércoles, 23 de septiembre de 2009

Biznaga


Ahora que trabajo en este café, miro a los hombres que comen con tal de mirarse una tarde con la mujer que ama.
Hay los que se reúnen para pasarla bien...
...pero habían de ver las caras de los que se transforman en caníbales devoraodores, que raspan el plato, le pasan el dedo índice ensalivado para rescatar las últimas migas y saborean los restos de salsa brava que dejan las papas.

1 comentario:

CRISTINA dijo...

Lo confieso...yo me convierto un poco en caníbal si hay comida rica.
Aunque se puede comer despacio, saboreando. Es cuestión de comer en buena compañía y bebiendo un buen vino.

Besos desde aquí, tan lejos, tan cerca...