lunes, 25 de mayo de 2009

vida


No sabía nada de la vida de madrugada, qué sonidos emitía el pulmón de la ciudad, cual es el nervio más activo de la noche mientras el resto duerme. No lo sabía hasta que me pasó. Entonces descubrí esas peculiaridades que bajo el sol, parecen naturaleza muerta.

Era como una hibridación entre la mezcla lechosa de nubes, aire, luna y el soplo intangible de los seres vivientes que por fuerza o voluntad, tienen que vivir lúcidos en la oscuridad.

La fábrica enciende sus luces sin opacar la calma, personitas acceden como hormigas a la fábrica, el microbusero recoge a las personitas, su esposa le sirve el café antes de encender el motor, el desventurado tipo que no llegó a dormir, el que lo acompaña en una banqueta, la que de charol y licra espera en una esquina, la combi que transporta los mariachis estomagudos y sus trompetas desafinadas.

Eso, mas la sensación de haber tirado veintitantos años a la basura y no haberte dado cuenta antes....

2 comentarios:

Pedro Luis dijo...

Huy,¿dónde queda esa ciudad industrial que describes para no ir nunca? Gracias por pasarte al blog y por la llamada, ja, no sé si me sorprende más tu buen oído al escuchar a mi sobrina que estaba en otra habitación o mi sobrina y su ronco pecho para eso d ela voz alta, y es que no las has escuchado reir, parece pava, has escuchados a las pavas?
Un abrazo

lunativa dijo...

Hola ale, bueno aquí reportàndome, me gustó charlar con vos ese día, paso siguiente, me embarque en una especie de parranda muy loca y tranquila al mismo tiempo,ahora despues de dos dias de mucha tarea pienso que.. estoy chida, respecto a lo que escribiste, creo que hay que romper el tiempo, para no perderlo. Cudate¡¡¡¡¡¡